Mi problema es, seguramente, todo lo que me callo. El estar siempre tragando para no herir a los demás. Y al final, lo único que consigo es herirme a mí misma. Simplemente, porque no quiero ver mal al resto. Y así, poco a poco, se acumula todo.
Cada vez una cosa nueva que no sale a la luz, una cosa nueva que me callo, una mierda más que se tira a esta basura. Y es demasiada mierda para tan poco.
Al final, todo eso, acaba haciendo daño. Sí, evitas el daño a otras personas, pero me toca a mí pasar lo que he intentado que no pasen ellos. Y todo se acumula en una persona, lo de uno, lo de otros, se va amontonando. Hasta que ya no entra más. Es imposible que entre. Y al final, todo estalla. Sale por todos lados, salpica a todo el que está cerca, y te cambia. Te cambia por completo. Te cambia, porque aprendes.
Aprendes que si algo hace daño, hay que evitar ese algo. Aprendes que no puedes confiar en nadie a parte de ti, aprendes que a nadie le interesa lo que te pase o te deje de pasar, aprendes que en esta vida eres tú, solo tú, contra el mundo.
martes, 24 de septiembre de 2013
Mierda.
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