viernes, 20 de marzo de 2015

Ese muro del que todos hablan...

Por un momento, me permití ilusionarme. Me di permiso para soñar que por fin lo conseguía. Sentir que las yemas de mis dedos rozaban el paraíso cuando, tras tanto luchar, conseguía mis metas.
Simplemente, imaginé cómo sería alcanzar todo aquello que,durante tanto tiempo, había buscado de una u otra forma.
Me permití ilusionarme, como tantas otras veces. Y como tantas otras veces, choqué de golpe con la realidad.
Con ese muro metafórico del que todos hablan. Ese muro que separa la realidad de los sueños y te recuerda que, aunque éstos últimos están bien, no cualquiera los alcanza. Ese muro al que todos tienen que enfrentarse alguna vez en su vida.
Y de ti depende cómo reaccionar ante el muro. Puedes verlo como una pared infranqueable, enorme, que te recuerda que lo más fácil es conformarse, evitarlo. Actuar como si no estuviese allí, asumir la realidad, y evitar más golpes.
También puedes pensar que, como buen muro, tendrá algún punto débil. Alguna forma de esquivarlo, para alcanzar eso que tanto ansías. Y, en tu búsqueda de ese punto, te estampas una y otra vez contra esa pared, que cada vez parece más alta. Y te chocas, y te caes. Y decides si quedarte ahí, o volverlo a intentar un poco más.
La mayoría, a estas alturas, simplemente se conforma. ¿para qué más golpes? ¿Para qué más caídas? Para nada. Para conformarse, y asumir que ese muro nunca va a desaparecer. Y consolarse pensando que, tras ese muro, no hay nada mejor que lo que tenemos en este lado.
Pero como bien sabemos, hay gente para todo. Y en ese 'todo', se encuentran aquellos que no saben lo que significa 'rendirse'. Que caen, una, dos, doscientas veces. Es igual, siente que es mejor caer y volverlo a intentar que rendirse.
Ellos, esas personas al final,encuentran el punto débil. La parte baja del muro. Un lugar por el que rodearlo. Simplemente, descubren como pasar al otro lado.
Descubren como alcanzar sus metas. Metas que pueden ser efímeras. Pueden durar segundos, días meses... Eso no importa.
Puede aparecer otro muro tras alcanzarlas. Pero ya da igual. Quizás ese consigan atravesarlo, de nuevo. Quizás decidan quedarse.
Lo único seguro es que,tras constantes luchas, han alcanzado sus sueños, sin dejar la realidad. Han llegado donde querían llegar.
Han aprendido a levantarse,a pesar de las adversidades. Simplemente, se han convertido en luchadores, en personas con una mentalidad distinta a la mayoría de hoy en día.
Al fin y al cabo, de cada uno de nosotros depende de que lado de esa enorme pared decidamos quedarnos. Nosotros decidimos.
Y tú, ¿Que estás dispuesto a hacer?