Quieres decir, gritar tantas cosas, y sin embargo, me callo. Me encantaría demostrar a los que me insultan, que no tienen motivo para ello; y a los que me defienden, bajarles el cielo. Poder solucionar rencores del pasado, recuperar momentos perdidos, y chillar tantas cosas a los cuatro vientos... Pero sin embargo, toca callarse. Es más fácil callarse, sonreír, dejar que las cosas pasen. Y no por miedo al qué dirán, simplemente porque sabes cómo es la gente, cómo es la sociedad. Porque sabes que pueded hacerlo todo bien, ser perfecto, pero aún así, habrá alguien criticando. Por desgracia, es lo que nos toca vivir hoy en día.
miércoles, 16 de enero de 2013
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